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La industria del libro ucraniana resiste la destrucción de 15 millones de libros por Rusia

LEÓPOLIS.- Los ataques aéreos rusos han destruido unos 15 millones de libros en Ucrania en los últimos meses, más de un tercio de la producción anual, pero las librerías siguen abriendo y los festivales de literatura continúan celebrándose al tiempo que autores y lectores se rebelan contra esta agresión sin precedentes al sector.

Un ejemplo de esta reacción es la apertura en el centro de Leópolis, en el extremo oeste de Ucrania y una de las capitales culturales del país, de una librería de la cadena Sens (Sentido en ucraniano).

La expansión de la cadena nacida en Kiev refleja un rápido crecimiento de lectores después de que la invasión a gran escala propiciara la aparición de nuevos autores y llevara a muchos ucranianos a leer en el idioma oficial de su país en detrimento del ruso.

En las estanterías de Sens pueden encontrarse traducciones de los últimos éxitos internacionales y las obras de autores ucranianos como Artem Chej, Artur Dron o Victoria Amelina, que han escrito de sus experiencias en esta guerra.

Este crecimiento se ha visto amenazado por los sistemáticos ataques rusos contra las principales editoriales del país y sus almacenes. En los últimos dos meses de verano, unos 15 millones de libros fueron destruidos en ataques aéreos que han llevado a algunas editoriales al borde de la desaparición y les han obligado a reducir personal y reorganizar su logística.

Con los grandes almacenes destruidos por los rusos, los editores dispersan su producción en instalaciones más pequeñas, en algunos casos situadas bajo tierra.

El festival ‘Un país de libros’, uno de los más multitudinarios del calendario literario ucraniano y programado para este mes de septiembre en Kiev, tuvo que cancelarse después de que los principales nombres del sector se retiraran debido a las pérdidas que están sufriendo.

Pero muchos editores y lectores se resarcieron asistiendo a la feria de libros más antigua del país, BookForum, celebrada en Leópolis este pasado fin de semana.

«He querido sentir el ambiente de este festival y comprar libros, tanto para mí como para mi hija de dos años», dijo a EFE Jristina, una profesional del sector de las tecnologías de 38 años.

Solidaridad con las editoriales afectadas

Algunos participantes en el festival buscaban expresamente los mostradores de las editoriales afectadas por los ataques para comprar sus libros, contó a EFE Anfisa Chaplinska, representante de MISON, una pequeña editorial de Kiev.

Su puesto en la feria exhibía un ejemplar medio quemado en un ataque en julio.

«Recibimos mucho apoyo de otras editoriales. Estamos todos juntos en esto», declaró a EFE la directora de ventas de MISON, Lilia Beregova.

Algunas editoriales, como Krapky, de la ciudad de Kremenchuk, vieron destruidos en ataques rusos todos los libros que tenían y exhibieron mostradores vacíos en los que se pedía a los lectores que encargaran de antemano nuevas ediciones.

«Vamos a ver por cuánto tiempo puede resistir la industria si los ataques continúan», dijo a EFE Andrí Ovcharuk, antiguo jefe de la oficina del editorial Viejo León en Kiev.

Ovcharuk se alistó en el Ejército al comienzo de la invasión rusa (febrero de 2022) y ahora lidera la iniciativa ‘Libros para el Frente’, que recoge y transfiere ejemplares donados para soldados y hospitales.

«Servir en el Ejército es sobre todo esperar”, señaló, y recordó que leer le ayudó mucho durante su rehabilitación tras resultar herido.

La iniciativa ya ha juntado más de 60.000 libros.

«Los soldados leen géneros variados: de fantasía a novelas históricas que les ayudan a escapar de la realidad pasando por libros de autoayuda», explicó Ovcharuk.

Literatura y anhelo de justicia

Más allá de la feria del libro, en Leópolis se celebraron el fin de semana numerosos actos protagonizados por autores e intelectuales.

En uno de ellos se leyeron poemas en honor a Victoria Amelina, cuya prosa y poesía reflejaban el impacto de la guerra. Amelina murió en un ataque ruso en 2023 mientras acompañaba a escritores colombianos cerca del frente.

«Victoria siempre creyó que podía hacer algo para hacer que todo esto parara», dijo su amiga, la poeta Olena Huseinova.

El trabajo de los autores ucranianos que documentan los crímenes de guerra rusos con literatura ofrece esperanza para que éstos no queden en el olvido aunque acaben fracasando los mecanismos legales para castigarlos, dijo el abogado británico Philippe Sands, especializado en derecho internacional, en otro debate público.

Sands es uno de los invitados extranjeros a estos actos y ha escrito un libro sobre dos abogados de Leópolis que acuñaron los términos ‘crímenes contra la humanidad’ y ‘genocidio’ para los juicios de Núremberg a los líderes nazis.

«Literatura y justicia van a menudo de la mano», dijo a la audiencia con la esperanza de que el «bibliocidio” de Rusia encuentre algún día castigo.

Fuente

Internacionales

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